Por Spigo Group 

Sabemos que cuando nos hablan de eco se refieren a la reverberación, esa permanencia del sonido más allá de lo que debiera para una correcta audición y entendimiento del mensaje.

En realidad el eco y al reverberación tienen que ver con lo mismo, el tiempo que tarda una onda acústica en viajar hasta una superficie, rebotar y llegar de nuevo hasta su emisor. Cuando la distancia recorrida por la onda acústica es larga y este viaje dura más de una décima de segundo hablamos de eco. Es lo que sucede si gritamos a una montaña. Cuando la distancia es más corta, como en salas y auditorios, y el sonido se refleja de vuelta en menos de una décima de segundo hablamos de reverberación. Por eso, muchas veces, cuando llanamente hablamos del eco de una sala en realidad nos estamos refiriendo al efecto acústico de la reverberación.

¿Tiene solución un problema de reverberación? ¿Podemos reducir o eliminar el eco de una sala o estancia?

Sí, podemos.

Una sala sufre de un alto tiempo de reverberación porque las grandes superficies lisas reflejan el sonido. Lo que debemos hacer es dotar a esas superficies de un mayor poder de absorción acústica para que la onda acústica no rebote y, así, reducir o eliminar el eco que percibimos.

Lo ideal es realizar un acondicionamiento acústico con la instalación de paneles acústicos de madera fonoabsorbente en los techos y paredes de la sala (ver Spigotec Spigoacustic). pero también existe la opción, a veces suficiente, de incorporar en la decoración algunos cuadros acústicos que absorban el sonido (ver Spigoart) y ayuden a la eliminar el eco de la sala.