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Modelo Runtal Flow Form

Modelo Runtal Flow Form

Runtal, presente en la rehabilitación del antiguo Hospital Sancti Spiritus convertido en

Biblioteca Municipal y Archivo Histórico de Baiona (Pontevedra)

 

El estudio de arquitectura madrileño Murado & Elvira ha elegido el modelo Runtal Flow Form por sus cualidades estéticas, en sintonía con el resto del proyecto

 

Hasta un total de 15 radiadores Runtal Flow Form se han utilizado en la primera planta de este proyecto de rehabilitación del antiguo Hospital Sancti Spiritus convertido en Biblioteca Municipal y Archivo Histórico. En palabras de sus arquitectos “Lo que nos ha gustado principalmente es la estética del radiador. En todo el proyecto hemos procurado cuidar al máximo los detalles del interior en la elección de mecanismos, radiadores, etc. para que quedasen lo más integrados posibles con los acabados“.

El radiador

El radiador Runtal Flow Form queda integrado debajo de las estanterías de la sala lectura ubicada en la primera planta. Su forma sencilla y funcional confiere a este radiador el encanto nostálgico de los primeros diseños industriales. Las láminas dispuestas en espiral alrededor de un tubo radiante dejan fluir el calor por la estancia de forma eficiente y sumamente agradable. El radiador está preparado para funcionar con una calefacción normal, normalmente con caldera pero también con bomba de calor aire-agua, y también existe la versión para conectarse a la red eléctrica (con un enchufe).

 

El proyecto (memoria de Murado y Elvira)

La Biblioteca Municipal y Archivo Histórico de Baiona se ubica en el antiguo Hospital Sancti Spiritus, construido en el siglo XVI frente a la antigua Colegiata de Santa María. Se trata de un edificio de dos plantas incrustado en la pendiente del casco histórico, que cuenta con un jardín con una huerta y un patio interior.

La intervención pretende organizar el nuevo programa de biblioteca y archivo de una manera clara y sencilla. Desde el punto de vista patrimonial, su ambición es recuperar el protagonismo perdido de los singulares espacios exteriores, patio y jardín, debido a las numerosas transformaciones sufridas a lo largo del tiempo.

En planta baja un gran zaguán atraviesa longitudinalmente el edificio y ordena todas las circulaciones de la biblioteca. Como una calle interior, comunica la entrada principal con el patio y el jardín. A un lado, un nuevo paramento pétreo acompaña el tránsito hasta la salida. Este grueso muro de sillares de granito acoge las ventanas existentes, los accesos a otras estancias y un nuevo nicho para sentarse, y reúne las diversas piezas arqueológicas halladas en el edificio original. Frente a él, un volumen de madera agrupa el programa de Archivo Municipal, los servicios y el ascensor.

La sala polivalente y la biblioteca infantil se abren directamente al patio y su actividad puede extenderse al exterior.

Una serie de curvas de distintas aperturas definen el perímetro de la sala infantil para adaptarse a la fragmentada geometría original y conferirle una identidad propia. Este paramento curvo incorpora las estanterías y deja pequeños intersticios ocultos detrás de la doble piel de madera, como un guiñol o el guardarropa. Paredes y techos, también de madera, se perforan con unas aspas para resolver las tomas de ventilación. Los niños pueden sentarse en el suelo, terminado con un material textil, que se pliega sobre los paramentos verticales para formar pequeños planos inclinados sobre los que recostarse.
La puerta de entrada desde el zaguán de acceso es una gruesa estantería pivotante, una puerta secreta que queda integrada con el resto de estanterías cuando está cerrada.

La organización de planta primera también evidencia que el patio central es el epicentro de la actuación.

Todo el espacio disponible se libera para la sala de lectura, que discurre sin interrupciones a su alrededor. Una doble envolvente de madera de arce delimita por completo esta sala y genera una banda funcional concéntrica de espacios instersticiales como cabinas de estudio individual, aseos, despachos y áreas de lectura informal.

El suelo está resuelto con el mismo material que los paramentos verticales, así como la cubierta interior, que se triangula para adaptarse a las necesidades técnicas y dimensionales de la estructura y las instalaciones.

El grosor de este poché se evidencia en los lucernarios de cubierta, grandes troncos de cono blancos, y en las salas perimetrales que, como los antiguos faladoiros o los gabinetes de lectura religiosos, se adosan a la fachada del viejo edificio.

Las fachadas interiores se recortan, perforan e inscriben para conectar los espacios a uno y otro lado y para construir ámbitos con identidad propia.

El espacio resultante, definido por una envolvente monomaterial, es gráfico y espacial. Su escala fluctúa con ambigüedad entre la condición afectiva y doméstica del mueble y el gran arca que acoge en su interior individuos y materiales heterogéneos.

El mobiliario interior está resuelto con la misma madera de arce que el resto del edificio. Las mesas son los negativos de los huecos de la fachada interior de la sala de lectura. Combinando estos recortes se obtienen distintos tamaños y configuraciones de mesa. Las patas son grandes cartabones de madera que permiten retrasar los apoyos con respecto al perímetro y así despejar el espacio de asiento.

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