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Materiales de construcción y sostenibilidad: mitos, hechos y falacias

Materiales de construcción y sostenibilidad: mitos, hechos y falacias

Por ANDECE

Se define construcción sostenible como aquella “construcción que aboga por la creación y el funcionamiento de un entorno construido saludable y de calidad, basado en la eficiencia de los recursos, la economía del ciclo de vida y los principios ecológicos. Ej. Uso Energías Renovables, Eficiencia energética, gestión RCD´s, control amplio de todas las fases (Análisis del Ciclo de Vida),… e implica la mejora en las prestaciones y en los procesos de construcción, demolición y reutilización de los edificios y de sus componentes”. A nivel de edificio resulta más sencillo, al menos interpretar, si éste cumple o no con ciertos criterios de sostenibilidad. Por contra, resulta más complejo determinar si un material es sostenible, o si uno es más sostenible que otro. Por tanto, preferimos quedarnos con la expresión «materiales de construcción utilizados de forma sostenible».

Actualmente estamos ya atendiendo a un proceso de “sostenibilización” de la construcción y que se está trasladando al desarrollo de políticas reglamentarias que bonifiquen aquellas soluciones y técnicas constructivas que sean más respetuosas con el medio ambiente (ej. menos impactos, menos emisiones, etc.), que sean más confortables para los ciudadanos (aspectos sociales) y que obviamente sean justificables económicamente. Pero también hay quien apunta a que se trata de recuperar el sentido común a la hora de construir, algo que quizás se haya perdido en tiempos recientes.

Hoy vamos a introducir algunos aspectos que deberán cuantificarse, o al menos cualificarse, cuando el proyectista tiene que decantarse por unos materiales o soluciones constructivas frente a otras y analizándolo desde las tres vertientes de la sostenibilidad. Presentamos tres materiales claramente diferenciados: H, M y A (dejamos al lector la libertad para decidir a cuáles corresponden en la realidad).

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Por ejemplo, el material M se suele presentar como sostenible, independiente de las circunstancias o factores (lugar, obra, etc.) Pero, ¿se puede considerar como sostenible al material M si éste es una tipología que obliga a importarlo de un país lejano? El material por si sólo puede tener un bajo impacto ambiental en su extracción y posterior procesado, pero este atributo quedará penalizado si tenemos que sumar las emisiones que habrá que computar en el transporte (aspecto medioambiental), el hecho de traer un material de otro lugar por lo que no se incentiva la industria local (aspecto social y económico).

El material A tiene a su vez una serie de características que lo convierten en idóneo en muchos casos (incluso presenta una buena alianza con el H). Sin embargo, no garantiza un buen comportamiento al fuego, por lo que requiere normalmente de ir acompañado de otros materiales que compensen esta debilidad.

Otro ejemplo: el material H cuenta con un rango de comportamiento mucho más amplio (para lo bueno y para lo malo), pero hemos decidido utilizarlo con una empresa de reconocida solvencia y capacidad técnicas. Dicho material presenta unas características superiores al uso habitual, por lo que ha obligado, entre otros aspectos, a un estudio más detallado (más horas de trabajo) y a un uso más preciso de otros materiales componentes, por lo que tenemos de entrada un elemento con un precio de suministro superior. Esto, generalmente, supone un freno para la innovación y la apuesta decidida por materiales y soluciones constructivas de mejores prestaciones, ya que en origen resultará más caro. En cambio, la mayor durabilidad y menor mantenimiento, hacen que, analizándolo desde un enfoque de ciclo de vida completo, el material acabe resultando mucho más ventajoso desde el punto de vista económico, con el añadido de proporcionar unas mejores garantías (aspecto social) y, por tanto, siendo más sostenible.

La trayectoria histórica de los productos de construcción ha evolucionado desde aquéllos en que cada producto se caracterizaba por una sola prestación que obligaba al uso conjunto de varios (por ejemplo, las fachadas multicapa) y la tendencia es a ir a productos multi-prestaciones. Siendo coherentes, vamos a decodificar a los materiales, al menos al que nos toca defender.

El hormigón es un material conglomerado de otros por lo que se aviene muy bien a cumplir con este enfoque de simplificar técnicamente los materiales, eliminando capas, requiriendo cada vez más cumplir simultáneamente con varias funcionalidades al mismo tiempo.

Por ejemplo, en la edificación se debe dar respuesta a todo de forma simultánea intentado optimizar y es ahí donde podemos ver a los sistemas de prefabricados de hormigón como productos que potencialmente dan respuestas a todos los requisitos de forma bastante certera de forma simultánea.

En este nuevo frente que se abre, el prefabricado de hormigón tiene mucho que decir, resultado de la suma de una notable cantidad de cualidades técnicas y funcionales, y que lo presentan en muchos de los casos como la solución óptima desde este enfoque sostenible. Hay diversas características del hormigón y/o el prefabricado que tienen un impacto positivo hasta en las tres vertientes, y que iremos desarrollando en próximas entregas del blog, como durabilidad, industrialización, resistencia al fuego o la eficiencia energética.

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