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JARDINES DEL HOSPITAL EN VALENCIA

JARDINES DEL HOSPITAL EN VALENCIA

VAZQUEZ CONSUEGRA ARQUITECTOS

La construcción del Museo Valenciano de la Ilustración constituye el último de los edificios incorporados a la manzana del antiguo Hospital General de Valencia. Una manzana casi triangular delimitada por las calles Guillén de Castro, Quevedo y Hospital y que ya contenía tres edificios de notable interés: El Colegio de Arte Mayor de la Seda, el Hospital Viejo -hoy Biblioteca Pública- y la ermita de Santa Lucía.

Entre 1962 y 1974 se derriba la mayor parte del Hospital de los Pobres Inocentes, importante conjunto arquitectónico-hospitalario, cuyos inicios se remontan a los albores del siglo XV. Sólo el crucero de la vieja enfermería, el Capitulet  y la pequeña capilla de Santa Lucía (siglos XVI-XVIII), vinculada desde sus inicios al hospital sobrevivieron a la masiva demolición del complejo.

La Escuela de Artesanía  y el Museo de la Ilustración han sido los únicos edificios de nueva planta construidos en el solar que ocupó el Hospital. El resto de la superficie fue destinada a jardín público, conocido como los Jardines del Hospital. Un jardín trazado en base a la presencia de los tres edificios existentes. La relación con el exterior se produce a través de dos portadas del Antiguo Hospital que aún hoy permanecen en su lugar de origen, situadas en las calles Hospital y Guillén de Castro.

En líneas generales se trata de un jardín situado a una cota ligeramente elevada de la  calle, -en torno a 70 cm- que corresponde a la altura de la primera línea de sillares de piedra del  Hospital, que no fue desmontada. Una red de caminos, de geometría escalonada define ámbitos diversos, en los que árboles de diferentes especies y restos arqueológicos procedentes de la demolición del Antiguo Hospital caracterizan este espacio ajardinado. Los parterres de césped han devenido grandes superficies terrizas, los estanques se encuentran vacíos y el área próxima al Museo de la Ilustración está necesitada de una intervención que la englobe al resto del jardín.

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Fotografía: David Zarzoso

Todo ello aconseja una intervención unitaria en toda la parcela del jardín que ponga de manifiesto que todos estos espacios abiertos son el resultado de la demolición del viejo edificio del Hospital y que los edificios existentes son sólo fragmentos del gran complejo hospitalario derribado.

Podríamos convenir en que los Jardines actuales podrían asimilarse a un campo arqueológico plantado de árboles de distintas especies –rurales y urbanas- en el que los restos arquitectónicos aparecen por doquier entre los edificios salvados de la demolición del Hospital. Buena parte de estos restos arqueológicos –columnas y algunas portadas – fueron montados definiendo recintos que no se correspondían con su ubicación primitiva, induciendo a error a aquellos que querían reconocer en su reposición la antigua estructura del Hospital.

Nuevo parque en Valencia.

Fotografía: David Frutos

La propuesta de ordenación de los actuales Jardines parte de la idea de otorgar un tratamiento unitario a todo el espacio ajardinado construido en el solar resultante del derribo. Esta actuación unitaria se apoya básicamente en la elección de un tipo de pavimento que sea capaz de lograr esta buscada unidad. Un tapiz de piedra construido con piezas irregulares colocadas a la portuguesa cubrirá casi todas las áreas libres de vegetación. Se trata de un manto pétreo apoyado en la geometría cartesiana que toma como referencia la disposición de la pieza de mayor entidad de los jardines: el crucero de la enfermería vieja, hoy biblioteca pública. Sobre este tapiz aparecerán toda una serie de episodios que contribuirán a dotar a los jardines de los elementos necesarios para su correcto funcionamiento: espacios verdes, zonas arboladas con bancos, pérgolas generadoras de sombra, espacios para juego de niños, etc,  así como de otros espacios que funcionarán a modo de soporte para la exposición de los diferentes restos arqueológicos hallados en el jardín.

Nuevo parque en Valencia.

Fotografía: David Frutos

La propuesta mantiene la cota elevada del jardín actual respecto de las calles Guillén de Castro y Hospital, de manera que los accesos se siguen produciendo a través de las portadas existentes, cubiertas ahora por pérgolas metálicas que contribuirán a construir el tránsito al interior del jardín. Pero además se proponen dos nuevos accesos, uno por cada una de las dos calles que acotan los jardines.

En la calle Guillén de Castro, la presencia de otra portada –posterior en el tiempo a la portada gótica ubicada en la calle Hospital- ha aconsejado la realización de un par de operaciones tendentes a eliminar el carácter objetual y aislado de este elemento. De una parte la cubrición del espacio entre las dos fachadas de la portada mediante una pérgola metálica que definirá la nueva estructura formal de accesos al jardín. De otra la construcción de toda la franja –con la profundidad de esta doble portada- destinada a zona verde, coincidiendo con el antiguo trazado de las construcciones del Hospital que labraban sus fachadas a esta calle.

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Fotografía: David Zarzoso

Sobre la portada exterior, únicos restos que se mantienen en pie de la fachada dela antigua Facultad de Medicina, construida en el siglo XIX, se han localizado los tres relieves alegóricos de la Medicina, Ciencia y Cirugía, evocando la situación primitiva de estos relieves en el cuerpo central de la fachada del edificio académico. En cambio, la escultura de Esculapio que coronaba dicha fachada se ha ubicado en el interior de esta nueva estancia, espacio de tránsito entre los jardines y la calle.

Una vez definidos los nuevos límites de este espacio ajardinado con la modificación figurativa de los accesos actuales y la apertura de los dos nuevos accesos cabría referirse a algunas de las operaciones propuestas en el interior de los Jardines. En el seno de ese tapiz pétreo aparecen, siguiendo las dos direcciones de la geometría propuesta un conjunto de episodios que tienden a ofrecer espacios diversificados dentro de la nueva condición unitaria que los jardines pretenden asumir. Por ejemplo se plantean dos nuevos espacios deprimidos bajo la rasante actual. Uno de ellos, el de mayor capacidad, al borde limítrofe con Guillén de Castro. Se trata de un espacio, hoy libre de vegetación, que permite una plantación ex – novo  y que se define como el recinto donde instalar todos los restos arqueológicos hoy diseminados por todo el territorio ajardinado. Estos restos arqueológicos convivirán con una nueva trama de naranjos amargos, cuyas copas quedarán a la altura de las personas que pasean por el resto del Jardín.

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Fotografía: Alfonso Legaz

En este espacio de la memoria se van a ubicar todos los fragmentos de columnas – basas, fustes y capiteles- que no han encontrado acomodo en su lugar de origen. Para ello se disponen por estratos una serie de estanterías metálicas, ancladas al muro de contención, en un modo similar al que lo hiciera un almacén visitable de un imaginario museo arqueológico.

El otro recinto deprimido que pretendemos cualificar conlleva además una operación de rescate arqueológico. Nos referimos a la antigua Iglesia del Hospital que estuvo situada frente a la portada existente en Guillén de Castro. Contaba con unas dimensiones algo superiores a la vecina iglesia de Santa Lucía. La propuesta contempla la excavación de sus restos arqueológicos hasta la profundidad del arranque de sus muros y cota de pavimento del siglo XVIII, además del acondicionamiento del espacio interior como nuevo ámbito de estancia de los Jardines.

GUILLERMO VAZQUEZ CONSUEGRA

Fotografía: David Frutos

Junto a  estos espacios se propone la puesta en valor tanto del trazado del antiguo cementerio como el de la Sala de Santa Balbina, potenciando así el carácter de recinto arqueológico del conjunto, pero siempre utilizando herramientas propias del diseño de jardines.

La zona destinada a juegos infantiles se sitúa en la nueva organización entre los dos edificios que hoy ocupa la biblioteca pública. Un recinto reservado, una habitación verde de muros construidos por plantas trepadoras,  frente a las áreas más centrales del jardín, donde las zonas verdes, distintas áreas pavimentadas, alfombras de flores, etc. contribuirán a proponer espacios diversos y diferenciados en el conjunto de la intervención.

GUILLERMO VAZQUEZ CONSUEGRA

Fotografía: David Frutos

 

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