Techos, como el Sabbia o el Perla, que poseen un adecuado nivel de absorción acústica y un buen aislamiento, y suelos (linóleos o vinilos) que, además de soportar un tráfico intenso, ofrecen una gran atenuación del ruido son algunas de las propuestas de Armstrong para acabar con el exceso de ruido en la escuela.

¿Sabías que el exceso de ruido en las aulas puede llegar a convertirse en un factor de estrés? ¿Y que muchas veces el ruido de algunas clases llega a los 70-80 dB cuando lo normal son 55 dB? Está claro el ruido y la enseñanza no son buenos acompañantes. Distraen a profesores y alumnos, bajan el rendimiento académico, provocan afonías… Conscientes de esta problemática, Armstrong ofrece una solución integral, válida tanto en proyectos de nueva ejecución como en reformas. Una propuesta que no sólo atenúa el ruido sino que también lo absorbe, proporcionando un óptimo confort acústico. Para conseguirlo, un diseño adecuado, buenos aislamientos entre los distintos recintos y un acondicionamiento de los espacios constituyen la combinación perfecta para reducir el ruido y favorecer la inteligibilidad.

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Techos acústicos

Cada espacio de un centro educativo necesita una solución distinta. Así, para zonas generales, como aulas, pasillos, despachos o salas de ordenadores son recomendables modelos Clase C (con valores de atenuación acústica entre 0,60 y 0,75 w), como el techo Alpina, ya que posee un adecuado nivel de absorción acústica (0,70) y un buen aislamiento (28 dB), es decir reducirá un nivel sonoro de 75 dB a 47 dB. Sin olvidar, su estética, que le convierten en una de las opciones preferidas por los profesionales. Otras propuestas de Armstrong también Clase C son el modelo Sabbia o el Perla, ambos con valores de 0,65 w de atenuación acústica y 35 dB.

Por otra parte, en zonas como bibliotecas, cafeterías o guarderías, la mejor opción son los modelos con absorción acústica máxima (1,00 w), pertenecientes a las clases A o B (entre 0,80 y 1 w), como son el modelo Sierra OP o Perla OP, que minimizan los ruidos dentro de esos espacios, sin importar tanto la transmisión del sonido a otros recintos.

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Pavimentos especiales

En las escuelas, el trabajo más duro, acústicamente hablando, lo desempeñan los suelos. Por este motivo, su elección es determinante, ya que además de atenuar el ruido de impacto, deben ser capaces de soportar tráficos intensos y condiciones extremadamente duras. Los pavimentos de linóleo, como las gamas Marmorette y Colorette Acoustic Plus; o de vinilo, como la colección Favorite Acoustic Plus, ofrecen el equilibrio perfecto entre durabilidad, estética (están disponibles en una gran variedad de diseños y colores) y resistencia, proporcionando, además, una atenuación al ruido de 17 dB.